martes, 21 de junio de 2011

MODULO XVI

UNIDAD IV
CONFLICTOS EUROPEOS ALREDEDOR DE 1850
Módulo 16 La Unificación de Alemania
                                                                      
OBJETIVO: Identificará, el papel del sentimiento patriótico y nacionalista en las diferentes guerras, y las razones que lograron la  unificación de Alemana.

La unificación de Alemania es otro ejemplo notable del triunfo del nacionalismo, aunque aquí no había como en el caso de Italia, el problema de la dominación extranjera.
La mayoría del territorio de lo que después sería Alemania, era conocido a fines del siglo XVIII, como el Sacro Imperio Romano, constituido por más de trescientos estados, todos ellos operando virtualmente como países independientes.
Napoleón I contribuyo en dos formas a la unificación de Alemania: redujo considerablemente el número de estados y sus guerras de conquista inflamaron el nacionalismo, haciendo que prusianos, sajones y bávaros se unieran para expulsarlo del territorio alemán.
El Congreso de Viena fue una decepción para aquellos que querían unificar a todos los estados alemanes bajo un mismo gobierno, pues el país quedo dividido en 38 estados, lo cual formaron una confederación bajo la presidencia de Austria, aunque manejando sus asuntos independientemente. La Revolución de 1848, además de su carácter liberal, también intento unificar a Alemania, pero fracaso.
Los derechos aduanales que cada miembro de la Confederación cobraba a los productos provenientes de los otros estados, eran un gran obstáculo para el desarrollo del comercio y la industria. Para contrarrestar esto, Prusia empezó desde el año de 1819 a formar un Zollverein  o unión aduanera con otros estados alemanes.   Por medio de está, el comercio se movía libremente entre los miembros de la unión, mientras que se limitaba la entrada de productos extranjeros por medio de tarifas protectoras. Poco a poco, nuevos estados fueron entrando al Zollverein y para mediados del siglo Austria y la ciudad libre de Hamburgo habían quedado fuera.
El reino de Prusia era el centro natural para la unificación de Alemania, pues al contrario de Austria con su población multinacional, Prusia, con excepción de los polacos, estaba poblada totalmente por alemanes. También había encabezado este país la lucha contra la dominación napoleónica, y desde el año de 1850 tenia una constitución que aunque no totalmente democrática, le proporcionaba cierto grado de gobierno parlamentario.
En el año de 1861 subió al trono de Prusia Guillermo I. Este era un gobernante trabajador, con una mente practica y muy enterado de los asuntos militares. Tenía además la habilidad de escoger colaboradores capaces y depositar en ellos toda su confianza.
Guillermo I, maniatado por el parlamento siguió el consejo de Von Roon y nombro como primer ministro Otto von Bismarck. Este pertenecía a la nobleza terrateniente del norte de de Alemania, conocida como junkers. Estudio en las universidades de Gotinga y Berlín, en donde no se distinguió por su dedicación.
Como los ministros, según la constitución prusiana, no eran nombrados por el parlamento ni responsables ante ese cuerpo, era posible a un primer ministro decidido, apoyado por el rey y el ejercito, gobernar en oposición a la legislatura. Esto fue lo que Bismarck hizo, durante cuatro años, gobernó prácticamente como un dictador. Cada año, cuando el parlamento se negaba a autorizarle fondos, Bismarck imponía y recolectaba impuestos sin dar cuenta a los representantes del pueblo, lo que convirtió a este ejercito en el más eficiente de Europa.
Tanto Bismarck como el rey Guillermo I estaban decididos a hacer de Prusia la cabeza de toda Alemania. Esto significaba un conflicto con Austria, ya que este país no estaba dispuesto a ceder voluntariamente su lugar en la confederación Germánica. Por lo tanto, para lograr la primacía de Prusia, Bismarck sabia que tenia que provocar un conflicto con Austria. La opotunidad se le presentó con el problema conocido como la cuestión Schleswig-Holstein.
La administración conjunta por Austria-Prusia de los ducados de Schleswig y Holstein le dio a Bismarck la oportunidad que buscaba de provocar un conflicto con Austria para eliminar la influencia de este país en la Confederación y continuar su obra de unificación. Pero antes de empezar las hostilidades, se aseguro de que Austria no recibiera ayuda de ninguna otra de las grandes potencias. Napoleón III decidió permanecer neutral, pues Bismarck le había hecho promesas vagas de compensaciones territoriales a Francia, si Prusia resultaba victoriosa.
Alejandro II, el zar de Rusia, también se abstuvo de entrar a este conflicto, ya que Bismarck hacia poco tiempo, la había ofrecido tropas prusianas para suprimir una rebelión de los polacos.
Gracias a la eficiente organización que Roon había dado al ejercito prusiano y a la estrategia brillante de Moltke la guerra termino en siete semanas. Los prusianos tomaron inmediatamente la ofensiva, ocupando el territorio de los aliados de Austria.
En el imperio Austriaco, la Guerra de las siete semanas operó cambios drásticos en su administración. Los húngaros que antes habían querido independizarse del dominio de los Habsburgo, apoyaron a Austria con lealtad durante la guerra y por lo tanto había que premiarlos. Los dominios de los Habsburgo quedaron divididos en dos estados prácticamente independientes, Austria y Hungría. Cada uno de estos estados tenía su propia constitución y parlamento, sin embargo, estaban unidos bajo un gobernante común que llevaba el titulo de “Emperador de Austria y Rey de Hungría”. También había tres ministros comunes para los dos estados: el de relaciones exteriores, el de guerra y el de hacienda.
Pero a Bismarck  le faltaba el paso final para lograr la unificación total de Alemania. En los estados alemanes del sur todavía había mucha desconfianza hacia Bismarck entre católicos y liberales, y este sabia que solo una guerra victoriosa contra un enemigo común podía unir los estados del sur a Prusia. El enemigo en esta guerra tenia que ser Francia cuya política tradicional había sido mantener a Alemania dividida. En el año 1870 se le presento a Bismarck la oportunidad de provocar la guerra que deseaba. La reina Isabel II de España había sido destronada por una revolución y los españoles, que buscaban un nuevo rey, le ofrecieron  la corona a un primo de Guillermo I, el rey de Prusia.
Pero Napoleón III le informo a este inmediatamente que el consideraba justificación suficiente para una guerra la ascensión al trono de España de un miembro de la familia de los Hohenzollern. Aunque el candidato propuesto no aceptó la corona de España, Napoleón III, mal aconsejado, creyó aumentar su popularidad inflingiendo cuando menos una humillación diplomática a Prusia. Por lo tanto, Napoleón exigió a Guillermo I que prometiera que nunca permitiría que en el futuro volviera a surgir la candidatura de un Hohenzollern al trono de España. El rey de Prusia se negó a dar esta garantía y desde el balneario de Ems le envió a Bismarck un telegrama relatándole su entrevista con el embajador francés, a su vez, Bismarck envió el telegrama del rey a los periódicos, no en su forma original sino abreviado de tal manera que resultaba insultante, este fue el famoso telegrama de Ems que provoco la guerra Franco-Prusiana.
La lucha empezó a mediados de julio y el 18 de agosto los prusianos derrotaron al general Bazaine, obligándolo a encerrarse con 200,000 hombres en la fortaleza de Metz. El general MacMahon, con quien se encontraba Napoleón III, aconsejo a este a retirarse hasta Paris para reorganizarse. Pero la Emperatriz Eugenia le telegrafió a su marido que una retirada hasta Paris significaba el fin del imperio. El 2 de septiembre el ejército de MacMahon fue derrotado en Sedán y se rindió a los alemanes. Napoleón III cayó prisionero. Tan pronto como esta noticia llego a Paris, se junto con un grupo de republicanos entre los cuales destacaba León Gambetta y proclamaron la deposición del emperador y el establecimiento de la Tercera República. 
El tratado de paz que dio fin a esta guerra se firmo en Francfort, en mayo de 1871. Por medio de este, Francia cedió a Alemania la Lorena Oriental, incluyendo la ciudad de Metz y toda la Alsacia. Además se comprometió a pagar una indemnización de cinco mil millones de francos.
El 18 de enero de 1871, en el gran salón del palacio de Versalles, el Rey Guillermo de Prusia fue proclamado emperador de una Alemania unificada. El nuevo imperio tenía veinticinco estados además del territorio imperial de Alsacia-Lorena.
La guerra franco-prusiana también determino la unificación final de Italia, pues Napoleón III se vio obligado a retirar las tropas que protegían al Papa y Víctor Manuel II se aprovecho de estas circunstancias para apoderarse de Roma y proclamar a esta ciudad la capital de su reino.
La Asamblea Nacional, electa con el propósito fundamental de formular una nueva constitución, gobernó el país durante cuatro años, sin esta, El problema era que la Asamblea se encontraba muy dividida entre republicanos y monarquistas, y estos últimos, entre los que querían volvieran los Borbones y los que preferían a los Orleans. Estas divisiones llevaron finalmente, el año de 1875, a la promulgación de una constitución que establecía un régimen republicano.

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