martes, 21 de junio de 2011

MODULO IV

UNIDAD I
LA ILUSTRACION
 Módulo 4 Difusión de las ideas “ilustradas”

OBJETIVO:
Identificará las formas concretas que asumió la Ilustración en su difusión como la lucha por la tolerancia religiosa, el despotismo ilustrado y la influencia en América.

FRANCIA CENTRO DE LA ILUSTRACIÓN
La corte de Versalles se había convertido en el modelo imitado por todas la cortes europeas, determinó la rápida penetración del espíritu ilustrado en la mentalidad occidental.
La ilustración como una nueva religión
La ilustración francesa tuvo su mejor arma ofensiva en el mordaz ingenio de Voltaire y su mayor abrevadero en la Enciclopedia.
VOLTAIRE
Voltaire Francois – Marie Arouet, Voltaire (1694-1778) entró de lleno a la popularidad cuando después de tres años de exilio en Inglaterra, publicó su obra Cartas Filosóficas (1734) en la que daba a conocer todos los aspectos de la vida inglesa.
Voltaire emprendió a través de la historia el estudio de la sociedad y la formulación de sus ideas filosóficas, religiosas, sociales y políticas. Denunció las persecuciones religiosas y predicó un acercamiento racional a los asuntos religiosos.
La Enciclopedia
Alcanzó tal popularidad que varias reimpresiones, adiciones, abreviaciones y traducciones aparecieron en unos cuantos años, convirtiéndose en un fenómeno europeo.
Importancia de la Enciclopedia
La enciclopedia tuvo para el siglo XVIII una doble importancia. Fue desde luego el vehículo para las ideas más avanzadas del siglo. Difundió la fe en la naturaleza y en la razón, el pensamiento científico y económico de la época, la filosofía empírica y materialista, las ideas sociales y políticas, la creencia, en pocas palabras, en el hombre y en el progreso; atacó el despotismo y la intolerancia, y más veladamente, la religión, el dogma, el sacerdocio.

Enciclopedista
Esta importancia y efectividad de la Enciclopedia explica el prestigio que el término de enciclopedista tuvo en el siglo XVIII, llegando a tomarse como sinónimo de “filósofo” o “pensador liberal”.
El Despotismo Ilustrado
Muchos gobernantes hipócrita o sinceramente quisieron encarnar al déspota ilustrado, amigo de la ciencia, impulsador del progreso, tolerante, fiel a las leyes naturales y defensor de los derechos humanos.
Los déspotas ilustrados luchaban contra los privilegios, y de ahí nació una comunidad de acción. Emprendieron una amplia reforma igualitaria, destruyendo los vestigios todavía muy evidentes del feudalismo.  Partidarios del progreso, tomaron todas las medidas económicas que parecían adecuadas para favorecer la prosperidad de sus pueblos.
José II de Austria, Catalina de Rusia, José I de Portugal, Carlos III de España, Gustavo III de Suecia, Leopoldo I de Toscania, pueden citarse como devotos de la razón y de las nuevas ideas. Sus medidas administrativas y de previsión militar muestran su empeño fracasado en ocasiones, de conducir la soberanía del Estado conforme a los principios de la razón.
Federico de Prusia
Puede ser considerado como el admirador y el más fiel observante de las ideas de la ilustración Francesa.
La obra de Federico de Prusia
Se concebía a sí mismo no como un monarca absoluto, sino como el primer servidor del Estado. Asumió personalmente la política exterior; organizó el ejercito y tomo el mando en la dirección de la guerra. En lo interno, tomó así mismo las riendas de la administración, de las finanzas, de la industria y de la educación. Multiplicó las escuelas, vigorizó la Academia de ciencias, favoreció el florecimiento de las artes; impulsó la agricultura y mejoró la vida de los campesinos; atendió asimismo a la mejoría del comercio. Impuso en su corte un régimen de moderación, evitando los lucros excesivos. Amigo de la justicia, para dar seguridad a sus súbditos, hizo publicar las leyes en forma clara y concisa y abolió la tortura en la investigación criminal.  En materia religiosa, estableció la tolerancia y la libertad de cultos, concedió igualdad a todos los credos y admitió a los católicos en la Prusia protestante.
“no ha habido en todo el siglo personalidad más cautivadora que la suya, y el siglo se volvió hacia el con admiración.
La ilustración en América
La ilustración no se detuvo en Europa. Muy pronto cruzó el atlántico en un paso que ha de ser considerado decisivo para su culminación en el orden de los hechos sociopolíticos.
Las nuevas ideas se abren paso sólo hacia la segunda mitad del siglo XVIII y llevan a la acción política hasta las primeras décadas del siglo XIX, en las colonias inglesas de Norteamérica,
Benjamín Franklin (1706-1790), publicista, político, científico, que se ocupó de filosofía y que cumplió como enviado especial a Europa tan buenos oficios a favor de la Independencia de los Estados Unidos.
La ilustración en los Estados Unidos de América tuvo su más alto exponente en Thomas Jefferson (1743-1826), la obra que así lo acredita es la Declaración de Independencia de los Estados Unidos de América.

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