martes, 21 de junio de 2011

MODULO XV

CONFLICTOS EUROPEOS ALREDEDOR DE 1850
Módulo 15
La Unificación de Italia
                                                                      
OBJETIVO: Identificará, la contribución de Camillo di Cavour, y el papel de Garibaldi en la unidad italiana.

Los únicos estados de la Europa occidental que todavía a mediados del siglo XIX  no habían logrado su unidad nacional, eran Italia y Alemania, sin embargo, desde la época de la revolución Francesa y las guerras napoleónicas había ido surgiendo en estos países un creciente sentimiento nacional y por consiguiente el deseo de lograr la unificación bajo un solo gobierno de los distintos estados en que se encontraban divididos.
División de Italia. Desde el congreso de Viena en el año de 1815, Italia había quedado dividida en la siguiente forma: al norte del río Po estaba el reino Lombardo- Véneto el cual era una provincia de Austria, el centro de la península se encontraba repartido entre los estados Papales, los ducados de Parma y Modena y el gran ducado de Toscana, el sur de la península y la isla de sicilia  constituían el llamado reino de Nápoles.
Víctor Manuel II y Cavour subió al trono de Cerdeña y pronto la mayoría de Italianos lo empezaron a considerar el indicado para lograr la independencia del país y la unidad nacional, Víctor Manuel II no era un tipo brillante pero tenia mucho sentido común, otra cualidad consistía en saber escoger a sus colaboradores en el año de 1852 nombro como primer ministro al Conde Camilo di Cavour, quien era un hombre de excelente educación y el cual había viajado ampliamente, conocía el sistema ingles de gobierno parlamentario y era un fanático de la causa de la unificación italiana.
Cavour estaba convencido de que la unificación Italiana solo podría lograrse  con la derrota de Austria, para lo cual Cerdeña necesitaba la ayuda de otros países. Por esta razón, metió a Cerdeña a la guerra de Crimen como aliada de Francia  y de la Gran Bretaña, lo que le permitió participar en el Congreso de París, que dio fin a este conflicto y hacerse de dos amigos poderosos, Francia e Inglaterra.
Para derrotar a Austria, Cavour necesitaba provocar un conflicto con este país y además contar con un aliado. La opinión pública de Inglaterra simpatizaba con los patriotas italianos, pero sus estadistas se consideraban todavía ligados por el pacto de Viena y no se podía esperar que este país proporcionara ayuda material. Por otro lado, Francia, gobernada por el ambicioso Napoleón III, era un aliado más viable. Al emperador le gustaba posar como el campeón de las nacionalidades oprimidas y no tenia ningún escrúpulo en quebrantar los pactos de 1815, que tanto habían humillado a su familia y a Francia. Por tal motivo Cavour logro un acuerdo con Napoleón III, en que este se comprometía a ayudar a Cerdeña para expulsar a los austriacos de Italia, si Cerdeña cedía a Francia el ducado de Saboya y el puerto de Niza, regiones en las cuales predominaban los habitantes  de habla francesa.
La lucha duro solo unos cuantos meses. Los sardos y los franceses derrotaron a los austriacos en las batallas de Magenta y Solferino, obligándolos a evacuar Milán y abandonar toda la Lombardía. Sin embargo, cuando todo mundo creía que la guerra apenas empezaba, Napoleón, repentinamente se detuvo. El emperador francés no había pensado en la unificación de toda Italia, sino solo en la anexión de Lombardía y Venecia al reino de Cerdeña, pero las derrotas de los austriacos inflamaron el nacionalismo italiano y los patriotas de Modena, Parma, Toscana y los Estados Papales, empezaron a exigir su incorporación a Cerdeña.
Los prusianos temerosos de las victorias francesas en Italia fueron seguidas de un avance hacia Alemania, se empezaron a movilizar. Estas y algunas otras razones hicieron que Napoleón III buscara una entrevista con Francisco José, el emperador de Austria, como consecuencia Austria cedió Lombardía a Cerdeña y conservo Venecia. Según el mismo tratado, los ducados de Italia central quedarían con los mismos gobernantes y el papa se convertiría en el presidente de una confederación italiana.
La Unificación del Sur, el siguiente paso para la unificación de Italia lo dio Giusseppe Garibaldi, soldado de fortuna nacido en Niza, tomo parte en varias insurrecciones en Italia, luego estuvo en América del Sur y volvió a Italia en 1848, en donde lucho contra los austriacos y defendió la Republica romana de Manzini.
Los acontecimientos de 1859 hicieron que Garibaldi abandonara su retiro. Peleo contra los austriacos y cuando la guerra termino organizó un contingente de mil hombres conocidos como los “camisas rojas”  para ayudar a la gente de las dos Sicilias que se habían rebelado contra el rey Francisco II. Por lo tanto, para el año de 1860, solo faltaban por unirse a Italia, Venecia, que seguía  bajo el dominio de los austriacos y Roma y los territorios vecinos, que eran administrados por el Papa.                    

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